DAN BUETTNER, EXPERTO EN LONGEVIDAD: "EL SECRETO PARA ESTAR EN FORMA ES CREAR UN ENTORNO QUE TE INCITE A MOVERTE SIN PENSARLO"

Son innumerables los estudios que corroboran que la práctica del ejercicio es fundamental para estar en forma y aumentar significativamente la esperanza de vida. Sin embargo, la intensidad no es el factor más importante para conseguirlo. Es una de las ideas clave defendidas por el escritor, investigador y experto en longevidad Dan Buettner.

En su libro Las Zonas Azules: Lecciones para vivir más tiempo de las personas que han vivido más tiempo, ahonda en los estilos de vida de las personas que viven en estas regiones de alta longevidad y explica los secretos, entre ellos, contar con un propósito (un concepto conocido como ikigai), alimentarse de forma sana con una dieta basada en plantas y sobre todo, integrar el movimiento naturalmente en nuestro día a día.

En efecto, para el experto, no se trata de practicar deporte con intensidad, sino de adoptar un estilo de vida que fomente la movilidad sin esfuerzo. “Eso no nos va a ayudar a largo plazo. Los ultramaratones y los entrenamientos muy exigentes acortan nuestras vidas. Aumentan la inflamación, hay riesgo de dañar nuestras articulaciones y no poder caminar. Hay incluso evidencias que aseguran que los corredores de maratón tienen arterias calcificadas”, defiende el experto.

Moverse mejor

El experto en longevidad es claro y contundente en su obra: "En lugar de hacer ejercicio por el simple hecho de hacerlo, intenta hacer cambios en tu estilo de vida. Circula en bicicleta en vez de conducir, camina a la tienda en lugar de ir en coche y usa las escaleras en vez del ascensor. Incorpora el movimiento a tu estilo de vida. Lo más probable es que mantengas ese comportamiento por mucho más tiempo. Y de eso se trata: de mantenerlo".

Son hábitos fácilmente aplicables en el día a día que permiten practicar de forma inconsciente y efectiva. No solo se trata de ganar fuerza, sino de acostumbrar al cuerpo al movimiento y conseguir que sea más ágil y sano. Buettner señala que en esas zonas longevas, las personas suelen moverse aproximadamente cada 20 minutos de forma natural.

Una de las mejores maneras de conseguirlo es caminando. "Caminar 8 kilómetros o más al día proporciona el tipo de ejercicio de baja intensidad que ofrece todos los beneficios cardiovasculares. Las personas residentes en las 'Zonas Azules' no hacen burpees, yoga ni corren a clases de CrossFit. Caminan", asegura el experto. 

Esta decisión, tomada de forma consciente, puede tener un impacto significativo en nuestra esperanza de vida, más allá de nuestra herencia genética.

Así lo defiende el experto: “Los estudios científicos sugieren que solo alrededor del 25 % de cuánto vivimos está determinado por los genes. El otro 75 % lo determinan nuestros estilos de vida y las decisiones cotidianas que tomamos. De ello se desprende que, si optimizamos nuestros estilos de vida, podemos maximizar nuestra esperanza de vida dentro de nuestros límites biológicos".

Más allá del ejercicio integrado, Dan Buettner recuerda que las personas que viven en las 'Zonas Azules' también cuentan con un sentido desarrollado del propósito, consiguen mantener una dieta equilibrada basada en alimentos de origen vegetal, beben alcohol con moderación y cuidan sus relaciones sociales. En efecto, dan prioridad a su entorno cercano, creando un entorno saludable y beneficioso.

Pero no son los únicos factores clave. Resulta fundamental cuidar otros como el insomnio"Es importante que la melatonina funcione bien, para lo que deben regularse los ritmos circadianos y bajar los niveles de cortisol en el organismo. Aunque varía con cada persona, dormir menos de seis horas en la noche está relacionado directamente con una esperanza de vida también más corta" explica Gonzalo Ruiz Utrilla, biohacker experto en temas de longevidad.

Para conseguirlo, el profesional recomienda: "Deja el móvil en la mesita de noche o fuera de la habitación dos horas antes de ir a dormir. Tampoco veas la televisión poco antes. La exposición a luz blanca o azul debe ser mínima, usando antifaz y tapones para los oídos si es necesario, y manteniendo la estancia en total oscuridad, con las persianas bajadas".

Los expertos lo tienen claro: la aplicación de estos buenos hábitos se refleja en la edad biológica, que se diferencia de la cronológica. Esta es un buen indicador de nuestro estado de salud global y conocerla nos permite anticipar posibles patologías.

Así lo defiende la clínica Longevytum: "La edad biológica se ha convertido en el nuevo espejo donde mirarse: no importa cuántos años diga tu DNI, sino cómo se están comportando tus células".

Añaden: "Hoy es posible medir el desgaste real del organismo —el ritmo al que se oxida, se inflama o pierde capacidad de reparación— y descubrir si estamos envejeciendo más rápido de lo que deberíamos. Entender esa diferencia no es una frivolidad científica: es un predictor de salud futura, riesgo de enfermedad y calidad de vida". Es fundamental para ajustar nuestros hábitos a diario y, por consiguiente, favorecer la longevidad.

2025-12-05T12:58:55Z